Instituto Saenz

Ideario

El Ideario es el conjunto de principios que debe orientar nuestra vida y nuestro quehacer educativo, a la hora de elaborar proyectos, establecer prioridades, fijar metas y seleccionar los medios necesarios.


Definición institucional

Nuestro Instituto es un centro educativo Católico que promueve la formación integral y profesional de sus alumnos siguiendo el estilo del Evangelio y de Mons. Alejandro Schell, Obispo fundador del establecimiento, fiel seguidor de Jesús Salvador para quien vivió y obró siguiendo sus pasos.

“La Escuela Católica, por fidelidad a la misión recibida de Cristo en la Iglesia, debe asumir la clara identificación evangelizadora, es decir, la dedicación a una definida acción pastoral – educativa cuyo fundamento es el Señor. El cumplimiento de esta misión exige de parte de la Escuela Católica, una incesante predisposición a mejorar tanto la calidad pedagógica, como la profundidad del testimonio evangelizador. La síntesis será entre fe y cultura, fe y ciencia, entre fe y vida”. (1]

El Ideario señala nuestro modelo educativo, dando coherencia a la propuesta pedagógica institucional, haciendo converger las intenciones educativas, promoviendo una renovación constante acorde a la realidad y situación concreta, colaborando en el proyecto personal de vida y expresando el estilo profesional y evangelizador de nuestra institución.

Como Establecimiento Educativo Católico, punto de encuentro entre la Fe, la Cultura, la Ciencia y la Vida se aboca a la tarea de preparar a los jóvenes  y adultos para pensar, querer y actuar según el Evangelio.

“De este modo la Escuela Católica adquiere conciencia de su empeño por promover al hombre integral, porque en Cristo, el hombre perfecto, todos los valores humanos encuentran su plena realización y, de ahí, su unidad”. (2)

Porque creemos en la acción educativa que destaque:

- La singularidad que hace al hombre consciente de sus propias posibilidades y limitaciones, y por tanto original y creador.

- La autonomía, que hace al hombre principio de sus propias acciones, le confiere dignidad y señorío sobre el mundo de los objetos y lo capacita para autogobernarse haciendo uso efectivo de su libertad.

- La apertura que hace al hombre vivir en comunidad, sin perder su individualidad, relacionándose a través de la capacitación expresiva y comprensiva.

- La profesionalización en la tarea cotidiana.

- El que la acción educativa debe llevarse a cabo por educadores cristianos que desempeñen una misión humana y evangelizadora.

I. Principios Generales

Jesucristo es nuestro gran Pedagogo. En su corto tiempo de predicación acompaña, convive y forma a sus discípulos.

Algunos puntos de su Pedagogía son: Invita a observar la realidad  (Jn. 4, 35) confrontándolas con las necesidades del Pueblo  (Jn. 6, 5)   y reflexiona con ellos las grandes cuestiones  (Lc. 13, 1-5).  Los invita a la misión  (Lc. 9, 1-2)  y al volver, hace una evaluación con ellos. Los corrige cuando cometen algún error  (Lc. 9, 46-48), los ayuda a discernir  (Mc. 9, 28-29)  y los interpela cuando actúan con lentitud  (Mc. 8, 14-21). Los defiende cuando son criticados por los adversarios  (Mc. 2, 19), los prepara para el conflicto  (Jn. 16, 33). Procura tratar con  ellos a solas para instruirlos (Mc. 9, 30-31). Les enseña a rezar  (Mt. 6, 5-15). Enseña con el ejemplo por encima de las palabras  (Lc. 23, 34). Tiene entrañas de Misericordia  (Jn. 21, 15-17).   Invita a construir el Reino  (Mt. 8, 18-22).  Invita y ora al Padre por la unidad  (Jn 17, 21).    Permanece presente para alentar, fortalecer y acompañar  (Mt. 28, 20). Los escucha y actúa en las necesidades  (Mt. 8, 23-28).   Se ocupa de los marginados y les anuncia la Nueva Noticia  (Lc. 4, 18).  Escucha y obedece a su Madre  (Jn. 2, 1-10).

La polivalente personalidad de monseñor Alejandro Schell muestra la riqueza de múltiples aspectos de su vida que son ejemplo y guía para nuestra institución: su natural modestia, sencillez, serenidad y veracidad fueron algunas de sus cualidades. Ante todo buscaba a Dios y a las almas, marcando así su profundo  sentido religioso. Él era un hombre tranquilo y paciente, teniendo el don de ser constante, con gran tenacidad y perseverante en su fe; poseía el don de la inteligencia y la cultivaba, siempre prudentemente. Vivió siguiendo el ideal de vida religiosa, impregnando todo lo que emprendía ayudando a los hombres a encontrar el camino de la Verdad y la Justicia, buscando y haciendo el Bien para llegar a Dios.

Las enseñanzas de nuestro fundador nos conducen claramente a optar por una educación definida y orientada hacia el Bien y la Verdad, una educación hacia lo axiológico.

El Hombre

El hombre, imagen y semejanza de Dios, capaz de comprender el sentido de la vida, está llamado a realizarse plenamente construyendo su proyecto personal; para ello necesita desplegar todas sus capacidades en orden al Bien, la Verdad, la Belleza, poniendo todos sus talentos para el logro del mismo.

El hombre es señor del mundo e hijo de Dios. Su dignidad personal merece todo respeto. Está hecho para la verdad, el amor y la libertad. Tiene derecho al pleno desarrollo de todas sus dimensiones espirituales y corporales y, por lo tanto, a una educación integral.

“En efecto, la Sagrada Escritura nos enseña que el hombre fue creado a imagen de Dios, capaz de conocer y amar a su Creador, constituido por Él como señor sobre todas las criaturas para que las gobernase e hiciese uso de ellas, dando gloria a Dios...

El hombre, por su misma naturaleza, es un ser social, y sin la relación con los demás no puede ni vivir ni desarrollar sus propias cualidades.”  [2]

Por ello queremos formar en la base de los derechos de la persona:

- derecho a aprender,

- derecho a enseñar,

- igualdad de oportunidades,

- derecho a la educación de todo hombre y todo el hombre,

- derecho a la formación religiosa,

- derecho a escuchar y ser escuchado, valorar y ser valorado, aprender a aprender.

Los Valores

La persona se manifiesta esencialmente como un ser único, irrepetible, dotado de interioridad y destinado a la comunión. Es un sujeto que existe corporalmente con otros en el  mundo, para realizarse con ellos en la historia, personal y comunitariamente, comprometiéndose libremente frente a los valores, frente a las demás personas y frente a Dios.

“La educación evangelizadora asume y completa la noción de educación liberadora, porque debe contribuir a la conversión del hombre total, no solo en su yo profundo e individual, sino también en su yo periférico y social, orientándolo radicalmente a la genuina liberación cristiana que abre al hombre a la plena participación en el Ministerio de Cristo Resucitado. [3]

El hombre vale por lo que es, y para ello debe constantemente enriquecer su espíritu para llegar a la claridad, a la Verdad y al Bien

Correspondiendo a nuestra visión, educamos para:

- La convicción de que la persona vale por lo que es y no por lo que tiene.

- El respeto a todos los hombres, cualquiera que sean sus ideas y acciones.

- La responsabilidad, asumiendo su proyecto de vida y respondiendo a los requerimientos sociales desde su dignidad humana.

- La solidaridad y la fraternidad intentando llegar a verlos como hijos de Dios y hermanos en Cristo.

- La paz, la convivencia, la comunicación entre los hombres y los pueblos, con un espíritu abierto, dialogante, flexible en la construcción de una patria de hermanos.

- La justicia en las relaciones personales y en las estructuras sociales, económicas y políticas, con una conciencia operante de compromiso en la transformación constante y positiva de la sociedad y del mundo en que vivimos.

Cultura

Nuestro centro educativo asumiendo el compromiso de la Iglesia, convierte los principios evangélicos en estilo de vida y coloca a Cristo como el centro y fundamento de su labor apostólica.

Lo anuncia explícitamente como Buena Nueva, partiendo de la cultura para lograr fermentar el Evangelio en ella.

“Cristo envió a su Iglesia a anunciar el Evangelio a todos los hombres, a todos los pueblos. Puesto que cada hombre nace en el seno de una cultura, la Iglesia busca alcanzar, con su acción evangelizadora, no solamente al individuo, sino a la cultura del pueblo.”[4]

Por ello proclamamos una educación:

- Como transmisora crítica de la cultura.

- Esencialmente cristiana, tendiente a la formación del hombre nuevo para que desarrolle sus virtudes y llegue así al hombre prudente, justo, templado, con fe, esperanza y amor.

- Encaminada hacia la síntesis entre fe, cultura, ciencia y vida.

- Cultivadora de las cualidades específicamente humanas que lleve a una verdadera cultura humanizadora, la que condice con la dignidad humana.

- Que aspira a que los cristianos se hagan eficaces y convenientes del don recibido de la fe que promueven al hombre nuevo con santidad y justicia.

- Que forme al hombre para que piense, quiera y actúe según el Evangelio.

Patria

La Patria es la tierra donde nuestros padres y ancestros han vivido, donde están nuestras raíces, donde vivimos y proyectamos nuestro futuro. Es nuestro hogar más amplio, en el que nacemos y definimos nuestro ser. La formación integral de la persona no puede dejar de lado esta realidad. El hombre está encarnado en un tiempo y un espacio que son también factores de su configuración personal.

El mismo Señor Jesús lloró humanamente por su Patria, previendo su incierto futuro y esto no le impidió cumplir su misión universal de salvación. La Patria es la tierra desde donde cada hombre encarnado se hace hermano de todo los hombres.

Por tal razón buscamos que en nuestro centro educativo, cada docente y alumno:

- Sienta un profundo amor a la Patria y un respeto a los símbolos nacionales.

- Identifique claramente el sentido de nación y nacionalidad.

- Busque constantemente y renueve el ser nacional.

- Tenga una clara conciencia y vivencia de la argentinidad en sus aspectos más significativos.

- Tenga una definida noción de soberanía, acorde con los valores de la tradición y la historia.

Profesionalidad

El docente es un profesional comprometido con el conocimiento, que actúa con estrategias y herramientas que le son propias a la labor, que investiga y experimenta, que utiliza el conocimiento para comprender los términos de la situación del contexto, así como diseñar y construir estrategias flexibles adaptadas a cada momento, cuya eficacia y bondad experimenta y evalúa en forma permanente.

La profesionalidad docente tiene como fundamentos: la competencia,  la vocación,  la independencia y la autorregulación.

Sostenemos una educación en la que el docente sea un profesional que:

- Se considere a sí mismo, no sólo como mero transmisor de conocimientos, sino como un auténtico educador capaz de suscitar en los alumnos un proceso de aprendizaje que: Se nutra de la vida misma del alumno, como interpretación de la propia experiencia; despierte el amor y el gusto por la contemplación de cuanto le rodea; estimule el conocimiento de la realidad y aliente su sentido crítico como autodefensa frente a todo dogmatismo; predisponga para un buen desempeño de la futura profesión. 

- Trabaje con el conocimiento, destrezas, habilidades, actitudes y valores, tendientes no sólo a la construcción de conocimientos sino también a favorecer los procesos de aprendizajes.

- Se inspire en los valores para la transformación de las estructuras sociales.

- Investigue y elabore nuevas estrategias pedagógicas para el logro eficaz del quehacer educativo.

II. Objetivos institucionales

- Difundir la misión de la Escuela Católica.

- Lograr una formación integral de la persona mediante el desarrollo armónico de todas sus potencialidades físicas, psicológicas, socio-culturales y trascendentes.

- Reflexionar sobre la dignidad humana, sus derechos y deberes, desde la cosmovisión fruto de la revelación cristiana.

- Orientar la vida de los alumnos hacia una sólida y profunda vivencia personal en vistas a un fin trascendente

- Reconocer y defender los valores fundamentales de la cultura cristiana en la formación de nuevas generaciones

- Promover la formación de personas en la integración del saber, para transmitir valores éticos, espirituales, cívicos y republicanos.

- Promover el desarrollo de virtudes y valores como núcleos de la acción docente.

- Favorecer la síntesis y la coherencia entre la fe y la cultura, fe y ciencia, fe y vida.

- Educar progresivamente desde la realidad social, cultural y científica, en diálogo con las formas de vida, costumbres y tradiciones de la sociedad en que se desenvuelven.

- Fomentar un espíritu crítico frente a opciones totalizadoras de la ciencia o de la vida.

- Capacitar profesionalmente a los futuros profesores para ejercer la docencia de acuerdo con el Magisterio de la Iglesia, con el fin de que sean testigos de la Verdad y luz orientadora hacia la plenitud humana natural y sobrenatural.

- Efectivizar la investigación y capacitación docente estimulando el uso de metodologías renovadas, y el análisis de principios vinculados a la práctica docente y desarrollando estrategias que favorezcan la acción docente eficaz.

- Desarrollar las aptitudes personales estimulando la creatividad y la investigación científica.

- Asumir una actitud realista ante los problemas que plantea la sociedad contemporánea, promoviendo un sólido fundamento de conocimiento científico para dar respuestas sensibles y operativas a las necesidades sociales.

- Transmitir un fiel conocimiento sobre la Patria, la Nación y la Nacionalidad que posibilite la toma de conciencia de la argentinidad.

- Contribuir desde el “amor docendi” a la afirmación de los valores fundantes de la nacionalidad argentina.


 


[1] Educación y Proyecto de Vida   135

2 La Escuela Católica 35

[2] Gaudium et Spes  12

[3]  Documento de Puebla 1026

[4] Documento de Puebla 394

 

 

Visto 12401 veces